He empezado a fumar los fines de semana
y a sentir ansiedad de lunes a viernes,
añorando los trenes largos
y el sol de Madrid.
Entre esperanzado y melancólico
agoto los días laborables
y no descanso de mi nostalgia antes
del sábado
en la cama clínica de algún hostal.
Ha debido ser el aire de tabaco en tus labios
y la nicotina del dentro de tu cuerpo
lo que me ha provocado la adicción
a tus besos,
al amor tuyo,
y una aguda dependencia física
de ti,
del físico tuyo
y de todo lo demás.
(Incurable, por cierto
me lo ha dicho ya el doctor.)
