IMBECILIDADES TRANSITORIAS

El enamoramiento es una especie de imbecilidad transitoria.

José Ortega y Gasset

Lo de Ortega y Gasset es mucha más filosofía que la frase aludida, pero no deja de ser una genialidad; el tal Ortega, como dicen, dio en el clavo: ¿Qué es un enamorado si no un alelado, un estúpido, un falto de razón? Aunque sea por un momento, por unos días, algunos meses, y sólo los más idiotas un par de años.
Muchas cosas más dijo el filósofo sobre el amor, pero ahora se me ocurre que el estado que definió Ortega tiene muchos otros perfiles que bien pueden ahondar en la delimitación del estado ése. Por ejemplo:
Extrañamiento continuo. Hoy me di cuenta que había olvidado lo que significa la frase “me haces falta”; y hoy mismo, cuando sentí algo mío que no estaba conmigo, supe que me estaba acordando.
Memoria recurrente. No pasa tanto y uno se sorprende de que su pensamiento haya quedado varado, fijo, en unos solos ojos, en una misma sonrisa.
Ininteligibilidad estética. De no entenderse cómo se encalla en una presencia de la que no pueden distraerte ni siquiera algunas otras. Presencias.
Desasosiego biográfico. El tiempo va, y viene y va, y viene y va, no queriendo sino estar, o saber; no importando qué haya que hacer, la imaginación se angustia: ¿Dónde estará? ¿Que estará haciendo? ¿Pensará en mí? ¿Se habrá acordado? ¿Y si no? Qué lata.
Insatisfacción vivencial. Nada es suficiente, nunca es bastante; si habla, porque no habló antes, si no habla porque nunca habla. Total.
Desequilibrio operativo. A uno le parece que siempre es más lo que da que lo que recibe. Siempre. 
Escepticismo léxico. No es verdad, no te creo, a todos les has de decir lo mismo.
Incertidumbre estimativa. Seguro no me quiere; debe haber conocido a alguien mejor, yo no soy tan, yo no soy tanto.
Indeterminación lingüística. Pura indirecta pues.
Imprecisión literaria. Lo mismo, pero en su versión escrita.
Tristeza recurrente. La idea de que todos los miedos han de cumplirse; que estará con otro, que acabará con alguien más, que nunca supo nada de esto, que nada pasó, que nunca lo sabrá.
Certeza especulativa. La extraña certeza de que, al final, tus teorías son ciertas.



0 comentarios:

Publicar un comentario