OTOÑO

Para faltar y no al lugar común,
no caen hojas ni se cae el cielo a pedazos,
caen memorias y los recuerdos de un verano
del que queda poco sol y algunas
imágenes de ordenador.

Para faltar y no a la ridiculez,
falta la arena entre los dedos y
los paseos por la castellana;
falta tu sonrisa tumbada al césped y
las cervezas y las olivas y el calor de la ciutadella.

Le faltan horas al día y
tu voz grave preguntando
la hora de comer.

Para faltar y no a la nostalgia,
sobra ciudad y faltan los
pueblos blancos de la costa brava y
las claras y las patatas y el pulpo y
las sepias enlimonadas.

Falta la brisa y la molicie y
los trenes despreocupados
que recorren el maresme.

Para faltar y no a la incontinencia,
faltan mis manos deambulando
atónitas de hombros a talle,
buscando febriles entre los meandros
los nudos de tu espalda.

Faltan tus carreras lisboetas y
los vendedores de rabat.





AUSENCIA

Tu ausencia me mata.
Y me matan las ganas de correr a buscarte
y me mata el deseo, y la rabia me mata,
me mata el abandono y tu falta,
me mata el vacío,
y la añoranza.

Me mata la nostalgia
el destierro y tu desgana,
me matan mi anhelo y tu rechazo.
Y mi capricho.
Y la renuncia
me mata.




DIFERENCIA HORARIA III


El reloj y el cansancio te anuncian la hora de dormir.

Yo más bien despierto y te lleno de rastros
el camino de mañana, que hoy no pasas por aquí.

Lo publico en tu muro,
te saturo el inbox desde el celular,
te sigo en el twiter y actualizo el blog
para que de camino a la oficina
te diviertas con la black.

Comento las fotos del tuenti,
de tu facebook me gusta todo
pero no puedo darle me gusta más
a la foto que tienes con la falda de colores
y la blusa azul.

No es medio día para cuando la compu del
despacho ya está atiborrada
de mensajes que le llegan en off
por el chat del correo y
el mensajero de windows live.

No olvido dejar alguna cosa en myspace
y en el viejo hi5 por si el tiempo te da,
hasta te dejo un link en mendeley
que trata el tema de tu paper actual;

el mío ya lo verás, en el perfil de linkedin
que para eso también sirve la red.

De tarde repito la operación
para que pienses en mí
esta noche mientras juegas con el ipad;
pero me quiero asegurar
y te mando un sms
que te pillará acabando de comer.

Y llaman a esto contemporaneidad.





DIFERENCIA HORARIA II

La alarma de Ella enciende cada mañana a la hora que suelen hacerlo las alarmas bien programadas. Cinco minutos –piensa–, y la alarma descansa hasta que la próxima canción anuncia que han transcurrido. Pasarán diez más hasta que su brazo revuelva las sábanas buscando el celular y el control de la tele. –Ya es tarde, dirá en voz alta, y sentándose sobre la cama se preguntará ¿Qué habrá de comer?

Hace tiempo que Ella dejó de preguntar por el desayuno. Su hambre de las mañanas la vincula con el hambre de Él, quien al mismo tiempo –no a la misma hora– estará entrando al comedor de la universidad preguntándose por la comida.
Él pide el menú sólo si lleva pasta y un bocadillo si no hay más. Con la comida, café, aunque no lo toma hasta el postre de cigarrillo. Mirará entonces la hora y, entre aspirando y sorbiendo, contemplará la bebida a los ojos musitando un buenos días con el primer trago y contestándose a sí mismo en medio de una bocanada.
El cigarro de Ella se consume apoyado en un cenicero negro a la sombra de un café que se enfría. Ella trabaja frente a la pantalla alternando las notas del trabajo con los mensajes que Él ha escrito a la misma hora –no al mismo tiempo– y yendo del ceño fruncido a la sonrisa abierta que comparte con un pastel. El medio día la alcanzará en el mismo lugar y entre risas se sorprenderá de que el sol que ahora levanta esté tan caído más allá. Buenas noches, escribe en una ventana de la pantalla de su ordenador. Él sonreirá al reflejo que se lava los dientes embelesado con el destello de la pantalla al otro lado del cristal.
Esa noche dormirá abrazado a una almohada y Ella velará su sueño desde el teclado de la oficina, con la luz del escritorio y un cenicero que se ha vuelto gris de hacerse espacio para las colillas de la tarde. No dejará de trabajar hasta entrada la noche y pensará entonces en la luz que se abre en el horizonte mientras espera un semáforo de regreso a casa en medio de la oscuridad. Será media noche, pero Ella comentará convencida lo que le gusta la primera luz de la mañana asomándose debajo de las persianas, y llegada a casa, con una sonrisa, dormitando frente al televisor, dirá Buenos días mi amor.
A Él lo despierta el sol, el ruido de la tele y el hueco que descubre del lado izquierdo de la cama. Levantándose recogerá la almohada, cubrirá el hueco con ternura y una sábana y apagando el aparato dirá en voz baja camino del lavabo, Hasta mañana.



DIFERENCIA HORARIA


Desayuno todos los días apenas inicia la noche, luego reviso el periódico del día después y me río de pensando que tú no sabías que hoy amanecía,

cuando te fuiste,
muy temprano,
esta mañana,
a dormir.

Despiertas a la comida, lees las noticias del día avanzado y te ríes de pensando que yo ya lo sabía, que será ya tarde, que para cuando regreses, yo estaré yendo a la cama,
a soñar contigo,
y a dejarte alguna pista
para que sepas,
cuando pases,
que anduve por ahí.