ESTÓMAGO

Hablo con mi estómago.

Sus ruidos me avisan del hambre y del peligro.
Cuando se convulsiona sé que estoy emocionado
y cuando está satisfecho que debo dormir.

Por las mañanas me despierta con un retortijón
y no me deja ir a la cama sin los deberes cumplidos,
cuando se llena de insectos que vuelan
los nervios contagian el sistema entero
y sus huecos me avisan lo que falta
y no debe faltar.

La sensación a veces me impregna la garganta
o me acelera el pulso y la respiración;
esta mañana me ha dado una taquicardia
que el cerebro ha llamado delirio
y que el estómago, atinado,
ha corregido recuerdo
y desolación.


  

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