Busco una mujer de cuerpo bien y bonitos ojos; una mujer de manos expresivas y
rostro sano, que tenga los dientes parejitos y blanco el cuello; busco una
mujer que me haga olvidar mi soledad cuando estoy solo.
Creo firmemente que las únicas
diferencias de género son las dadas por la naturaleza y el alma, y que las
sociedades se han encargado de agregarles faldas o pantalones, tintes, aretes o
cabello corto, nada que sea esencial para ser llamado persona.
Busco una mujer libre, que tenga el cabello suelto y
que su cabello sea signo de su libertad; tan libre que no necesite de nadie
para ser ella, eso quiero, que sea ella, y que siendo esté satisfecha de ser, y
que siendo sea, y que siendo quiera. También eso quiero, que me quiera.
Busco una
mujer que en su andar refleje la grandeza de su persona, y que se siente sin
agacharse ni tener que poner las piernas como deben ponerlas todas las mujeres;
busco una mujer de ojos que digan y aliento seguro, que con su mirada hable,
que con su mirada se mueva y su mirada transforme ambiente y personas; busco
una mujer que con su voz interese, que al hablar resuene, y haga soñar, y
trepar, y bendecir.
Creo tanto en
que la mujer que busco se está haciendo cada vez más presente, que espero el
día en que nadie necesite de una como se necesita de un algo para hacer más
cómoda la vida, que más bien se reconozca como se descubre algo que es cierto,
con la certeza que da la evidencia, la seguridad de que hacemos un mundo para
una sola especie que se busca y se completa, no se excluye ni difiere.
Busco una
mujer que quiera hacer algo con su vida, y que en su proyecto quepa un hombre,
a quien ame aunque no le abra la puerta del coche; busco una mujer que sea tan
libre que no necesite de alguien que le abra la puerta del coche; busco una
mujer de presencia sin justificaciones, de movimientos sin ambages, sin
permisos para ser, que sea, simplemente, y que en su libertad a ultranza esté
abierta a la experiencia de ser más, compartiendo humanamente la vida con algún
otro.
La mujer que
busco es la mujer que quiero, la mujer en desarrollo, la mujer que deviene y
vigila, la mujer de cambio, no la mujer que sufre por deporte o aguanta por no
desentonar, no la mujer que divide, la mujer que unifica, la mujer que integra
la realidad de la sola vida humana siendo mujer.
Creo en la
mujer valiente, la mujer que no se amedrenta frente a la vida, la mujer que
busca construir su felicidad y que la comparte; creo en la mujer que cree en lo
que la hace mujer, que habla de frente y no se asusta de lo que siente, que
apuesta por lo que siente, que lucha por lo que cree, que es mujer en lo que
hace y deja de hacer.
Busco una
mujer-mujer; la que florece a pesar del campo, la que ilumina a pesar del sol,
la que nace a pesar del género; busco una mujer que sea a pesar de las
diferencias, las suyas o las impuestas, una mujer que quiera y qué querer, no
para tener un qué querer, sino para ser más hombre, y ella más mujer, y juntos
más, y más cada vez.
Creo en la
nueva mujer, la del nuevo tiempo, la que hace nacer y hace crecer, la que lee y
enseña, la que da y la que pide; creo en la mujer que sabe que buena vida es la
que sirve para darse y que lo hace entender en la cocina de una casa o en la
oficina de una empresa, y que lo practica en la intimidad de una pareja o en lo
público de un trabajo; creo en la mujer que me dio de su pecho y me cambió el
pañal, en la que me enseñó los números y las letras, en la que me encuentro en
la calle curando, vendiendo, haciendo por la vida, en la que me entibia con su
mirada, la que me inspira, la que ríe, la que sueño, la que vendrá; añoro tanto
una nueva humanidad, una en la que no haya desigualdades ni locas carreras por
ser el mejor en todo, una en la que seamos a la par, yendo de la mano y
caminando juntos, todos.
Yo busco una
mujer para soñar y que me haga soñar, una mujer que me haga sentir menos animal
y más hombre, que me haga recordar mi humanidad y que nací para amar.
Busco una
mujer plena, que con su vida plena contagie y que quiera amar, y que ame, y
quiera. Eso también quiero, que me quiera.
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