Mis pies controlan los cambios de clima;
a finales de mayo
a finales de mayo
se negaron a meterse
en las deportivas rojas
de los cordones blue;
se calzaron,
apresuradas,
unas chancletas
dizque
brasileñas,
que
atrajeron el verano
y
reventaron el calor.
Habían estado
engarruñados
desde entonces
taloneando
por las calles,
exprimiéndose
al sol;
pero
apenas,
ansiando
el otoño,
exigieron
calcetines
sedujeron
a las botas,
aquellas
cenicientas
de la
cremallera añil.
Ayer llovió.

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