Tus labios,
que hablan y hablan
mueven y se mueven
de un lado a otro
hipnotizando su contoneo
mis ojos
que se prenden y prenden
de sus sacudidas
y de los tuyos
y no atinan qué mirar;
si tus ojos,
que los miran y miran,
o tus labios,
que abren y cierran
que saltan y menean,
que invitan
que gritan
que citan
que llaman y convocan,
que dicen, que me dicen,
claro, muy claro,
que no quiero morir
sin volverlos a besar.
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