Siento el humo pasando por la garganta y
un ligero espasmo como de ahogo. Respiro. Suspiro. Saco el humo soplando por mi
boca y lo veo alejarse delgado, cada vez más ancho y perdiéndose en el aire:
fffuuuuu...
Siento un ligero mareo y muevo la cabeza
en círculo con los ojos cerrados y pensando: qué chido…
Volteo a ver el cigarro con una
expresión entre relajada, comprensiva y enjuiciante. Se consume con el viento.
Mis dedos juegan con él volteándolo, poniéndolo de cabeza, haciendo circulitos
con el humo para verlos perderse en al ambiente. Mis ojos no dejan de verlo.
Qué chido…
Aspiro.

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